El Tigre del Paraná

El Tigre del Paraná
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El dorado es, sin lugar a dudas, la especie autóctona más significativa. Sus cualidades deportivas han traspasado nuestras fronteras, transformándolo en un pez de fama internacional.

Aficionados de todo el mundo tienen en su retina la imagen del dorado realizando sus acrobáticos saltos, como si se tratara de una barra de oro retorciéndose en el aire cuando es acompañado por el sol y salpicado por el agua.

UBICACIÓN
El dorado es un pez autóctono de la cuenca del Río de la Plata, colector de dos grandes cursos: el Uruguay y el Paraná. Los tres bañan gran parte del litoral y la mesopotamia Argentina.

ALIMENTACIÓN
Su particular color amarillo naranja es apuntalado por una agresividad que pocos peces igualan. Todo lo hace como si fuera el dueño de río, donde prácticamente no tiene enemigos. Su fortaleza le permite atacar sin piedad cardúmenes de pequeños peces (en general, de mojarras) o alevinos de otras especies. Lo hace, preferentemente, en bocas de arroyos o cursos interiores que vuelcan en otro mayor. Al bajar el nivel del río principal, los peces menores se ven obligados a abandonar sus refugios porque quedan sin agua. Así, apenas llegan al cauce más importante se encuentran con el dorado y su suerte parece echada.
Estas bocas desaguadoras constituyen uno de los puntos principales que la especie elige para proveerse de alimento. Y, por lo tanto, uno de los sitios que el pescador deportivo debe tener siempre en cuenta a la hora de buscar un dorado.

CONSTITUCIÓN
Este pez, que también suele denominarse pirayú o tigre del río, es uno de los peces más bellos de esta zona por sus colores dorado, rojo y negro. Su cuerpo fusiforme y comprimido lateralmente, más su boca casi totalmente osea y de fuertes mandíbulas y dientes cortantes, lo delatan como un gran cazador.

PESCA
Se lo puede pescar con diversas modalidades: con señuelos, tanto en spining como en trolling y con mosca; con con carnada natural, tanto a la deriva como a la espera. Como activo cazador, no es muy selectivo con sus presas, por lo que toma una amplia gama de peces verdaderos y de plásticos o plumas. Una vez clavado, a excepción de los portes que superan los 10 kilos, trata de librarse dando reiterados saltos fuera del agua, acompañados con violentos cabezazos. También masca el nylon para cortarlo o procurará pasar por piedras o palos para enredar la línea y cortarla. Pescar un dorado es una enorme satisfacción por todo lo que implica tentarlo y traerlo hasta la posición del pescador. Persiste siempre la incertidumbre acerca del momento preciso para efectuar la clavada. El pescador duda concretarla apenas siente los primeros toques o cuando el dorado ya arrastra el cebo. Y la incógnita no tiene solución, agregándole una cuota mayor de emociones al encuentro con la especie. En ocasiones el pez sale lanzado con el engaño en la boca, lo que facilita una clavada certera pues estaremos traccionando en sentido contrario a su desplazamiento. Pero otras veces “juega” con la carnada, sin decidirse a tomarla del todo. Esta forma de actuar es percibida como pequeños toques, entre los que deberemos decidir cuál es el más oportuno para clavar.
Solo la experiencia acumulada y una atención minuciosa al tacto nos permitirán tener más aciertos que yerros en ese crucial instante. En esta tensa actitud-juego de clavar el dorado, cuando el aficionado acumule más piques concretados que fallidos podrá considerar favorablemente su accionar. Pero a no desesperar; el tigre del río suele salir casi siempre airoso de ese balance.

Siempre debemos tener presente que sólo empleando los equipos adecuados podremos disfrutar cabal y totalmente del verdadero placer de la pesca deportiva.

En lo referente a las características del lugar no hay nada definido, tanto se puede pescar en lugares muy bajos como en pleno Paraná (donde a veces hay hasta diez metros de profundidad) con iguales resultados.
Tampoco el río crecido es problema, por el contrario, favorece este tipo de pesca, porque al subir los niveles normales hace que el agua se introduzca en las islas y produzca pequeñas correderas que son lugares ideales para el dorado, porque están al acecho de su comida, cosa que no ocurre cuando el río está en su cauce normal. Asimismo la turbidez o claridad del agua no influyen para nada, la especie toma perfectamente la mosca también en aguas turbias.

TEMPORADA Y CLIMA
La temporada de pesca se extiende de enero a octubre. En los mejores pesqueros de dorados y surubíes (Litoral y Mesopotamia) el verano presenta días muy cálidos (temperaturas máximas de 32°C a 38°C) y chaparrones aislados que no molestan para la pesca. Las jornadas de pesca se inician muy temprano (7hs.) y terminan muy tarde (21hs.) con un paréntesis obligado entre las 10 y las 14hs. El resto del año la temperatura es muy agradable (18°C a 25°C) y se pesca de 8 a 16hs.

Todo esto es solo una pequeña muestra de la inmensa cantidad de posibilidades deportivas que nos brinda el dorado, casi siempre condimentadas por anécdotas y rodeados por paisajes de inconmensurable belleza que acompañan cada excursión al río.

Más información: http://www.eldoradoargentino.com.ar/

1 comentario en “El Tigre del Paraná

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