El asesor de imágenes

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Hay quien trabaja sobre las imágenes. Una persona que se define como asesor o productor de imágenes y desde ese lugar desarrolla su profesión. Pero, ¿qué hace un especialista en imagen?

La primera acción del especialista es evaluar las imágenes relacionadas con el objeto de su trabajo, las imágenes de ese alguien, algo o situación que lo convoca. Para ello, debe encuadrar todo lo relacionado con esas imágenes bajo cierta lógica y así empezar a construir un mapa sobre su objeto. Una lógica que estará basada en la demanda de su trabajo.

Por su parte, ese mapa lo ubicará en el tema y le informará sobre causas y efectos propios del mismo que lo ayudarán a guiarse en sus futuras exploraciones.

Para construir ese mapa de situación, él podrá responder a ciertas preguntas básicas sobre la naturaleza social, cultural y políticas de las imágenes relacionadas con su objeto. En el contenido de esas imágenes, el especialista deberá hallar respuestas a preguntas tales como ¿quién realiza qué cosa, en función de qué expectativas y espectadores, con que medios y con cuales resultados. Esas respuestas le darán algunas coordenadas para ubicar en su mapa.

En segundo lugar, el especialista no trabaja sobre las imágenes. Pese a lo que se podría suponer, a él no le importa las formas y sus colores. No le importa, que quede bien un dibujo o una foto. Lo único que le importa es la significación de esa imagen, la significación de esos colores, forma y diseño porque lo importante para él es lo que esa imagen transmite y no lo que esa imagen es.

Para ello, el especialista debe saber que el lector de imágenes solo busca interpretar y entender imágenes y por esa razón está ansioso de encontrar el sentido en lo que ve.
¿Qué es lo que ve? Una historia. Toda imagen cuenta un cuento que sitúa y produce una definición del tema que representa. Una definición que el lector de la imagen negociará con sus prejuicios y con sus normas, y que como resultado de esa negociación, quizás ese lector de imágenes cambie su conducta. Esto implica que para una imagen nada tiene sentido y efecto fuera de una historia.

Tomemos un ejemplo de la política. Es común que se piense que la mejor imagen para un candidato es estar alineado, prolijo, con una corbata bien puesta y una camisa planchada. Sin embargo, si la historia e imagen que la sociedad demanda de ese político es compromiso, trabajo y esfuerzo, quizás cierto desaliñe puede ser una virtud. Para ello es necesario que ese detalle sea leído como el resultado del esfuerzo cotidiano del trabajo de esa persona, un trabajo que no le deja tiempo libre para cumplir con los rituales de forma de otros políticos. Esos otros políticos que sí están limpios y perfumados ya que no trabajaron tanto como el nuestro. Pero todo depende de cómo sea percibida la historia que la imagen representa.

Así, en tercer lugar, el especialista de imágenes no trabaja sobre una sola imagen, él trabaja sobre percepciones. Lo que implica que lo importante no es la historia particular que cada imagen narre, sino la articulación entre sí de de todas las imágenes que estén siendo significantes para el lector de imágenes. Todas esas imágenes que son percibidas en un determinado contexto, ya que el especialista trabaja sobre las relaciones de esa imagen con otras imágenes. Por ejemplo, con las diferencias y similitudes, con las jerarquías y las distancias que las unen o separan de las otras imágenes.

En cuarto lugar, el especialista en imágenes trabaja sobre el lugar y la forma que el lector le asigna a su experiencia con esas imágenes. Para ello, el especialista busca que el lector clasifique y defina una situación como propia de un tema y un contexto.
En otras palabras, el especialista busca también afectar como el lector clasifica lo que esas imágenes transmiten y como se ordena esa información dentro de los espacios de cada lector. Es decir, en los casilleros propios de su estructura mental.

En quinto lugar, el especialista debe lograr que esa información no desaparezca y que no se modifique el lugar donde mentalmente esté alojada. Él debe lograr que el recuerdo de esa imagen perdure. Para ello, el especialista deberá lograr que esas imágenes sean tan sólidas como la materia, aun cuando se trate solo de imágenes intangibles.
Entonces, él debe anclar el significado de esas imágenes, fijándolo en una materia real, una materia que el lector pueda volver a ella y verificar que la imagen está ahí, que existe ese recuerdo.

Por ello esa materia y sus objetos deberán corporizar la historia de la imagen fuera de la mente del lector. Así, el lector de imágenes no podrá fácilmente olvidarse de esa imagen porque se lo topará en su vida pública, se tropezará con esa imagen y por ende con su mensaje.
Esto explica el porqué la idea de la república necesitó de la imagen de una mujer joven para corporizarse, o la idea del imperio romano necesitó de estatuas, coliseos o armas para mantenerse.

En sexto lugar, el especialista debe enseñar a quien asesora que cada imagen que este produce está diciendo algo. De esta manera y como en un texto que se escribe en el aire, esas imágenes hablarán de cada rasgo, atributo y conducta de quien el especialista asesora. Ese texto hablará de lo que uno puede esperar de su asesorado, de sus potencialidades y sus limitaciones. Hablará, en definitiva, de su identidad.

© Sebastián Guerrini, 2010

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