Biodiesel, el combustible del futuro… cercano

El biodiésel es un combustible alternativo limpio que se produce con recursos renovables de uso corriente, como los aceites vegetales, grasas animales o aceites de cocina usados. Es generalmente realizado con aceite de soja, colza, girasol o con grasas recicladas de restaurantes y se puede mezclar con diésel derivado del petróleo en diferentes proporciones. También utilizado en motores a diésel con pocas o ninguna modificación, el biodiésel es sencillo de utilizar, biodegradable, no tóxico, y esencialmente libre de azufre y aromáticos.

¿Cómo funciona el biodiésel?

El biodiésel funciona de la misma forma que el combustible diésel derivado del petróleo. La mezcla corriente de biodiésel no requiere de modificaciones en los motores diésel, pero para que el motor funcione con 100% de biodiésel requiere de unas pequeñas modificaciones. Cuando el Dr. Rudolf Diésel creó su motor, lo diseñó para funcionar con varios tipos de combustibles incluyendo aquellos desarrollados con aceites vegetales. El motor diésel fue presentado en ese momento en la Exhibición Mundial de 1900 en París funcionando exclusivamente con aceite de maní.

¿Cómo se produce el biodiésel?

El biodiésel se produce alterando químicamente un aceite orgánico (comunmente un aceite vegetal) mediante un proceso que se denomina “transesterificación”. Esencialmente, el proceso aliviana el aceite para que pueda funcionar en un motor diésel sin modificaciones. El combustible se produce generalmente en forma industrial a través de un proceso de refinado, el cuál mezcla la grasa animal o el aceite vegetal con alcohol y un catalizador para producir el biodiésel y un subproducto denominado glicerina.

¿Cuáles son las ventajas ambientales del biodiésel?

Las emisiones del biodiésel tienen aproximadamente de un 45% a un 90% menos toxicidad que el diésel derivado del petróleo. Es biodegradable y su manejo y almacenamiento más seguros que el combustible que proviene del petróleo. Aunque es ideal el 100% de biodiésel (B100), la mayoría del biodiésel se mezcla hoy con el gasóleo para satisfacer razones de desempeño, costos y compatibilidad del equipamiento. La mezcla más común es B20, una combinación de 20% de biodiésel y 80% del tradicional.

Cuando se utiliza aceite usado para la producción de biodiésel, la grasa animal o el aceite vegetal que de otra forma serían descargados por un vertedero, pueden usarse para abastecer de combustible a los vehículos – reduciendo de esta manera los desechos. El biodiésel que deriva de los aceites usados de cocina pueden considerarse los combustibles líquidos más benignos para el medio ambiente debido a que el ingrediente principal es un producto de desecho. Sin embargo, como el aceite vegetal de desecho tiene más contaminantes no derivados del aceite que el aceite virgen, suele tener olor desagradable para algunos. Otros argumentarán que esto es insignificante comparado con el hecho de estar expuestos al escape de las partículas del gasóleo tradicional. La mayoría del biodiésel que se produce hoy en día, sin embargo, es “virgen” producido en base a soja o colza – lo cuál hace que no tenga este fenómeno de “olor a cocina”.

El biodiésel también tiene un ciclo cerrado de carbón, esto significa que el CO² liberado a la atmósfera cuando se quema el biodiésel se recicla con el crecimiento de las mismas plantas que serán utilizadas posteriormente para producir nuevamente el combustible.

¿Cuáles son las otras ventajas del biodiésel?

Un combustible óptimo para los motores diésel, el biodiésel entrega similar desempeño y su mayor lubricidad ayuda a aumentar la vida útil del motor, incluso utilizándolo como un aditivo. Utilizar biodiésel deja los egresos monetarios causados por la importación de combustibles en los países que los producen en vez de entregárselos a otros países. Puede ser producido en forma casi doméstica utilizando recursos renovables, reduciendo la dependencia de aceites importados e incrementando la rentabilidad del agro mientras crea empleo.

¿Existe alguna desventaja en utilizar el biodiésel?

Hay una emisión que crece con el uso del biodiésel: la de óxidos de nitrógeno (NOx), lo que contribuye al smog. El pequeño incremento (hasta el 15% con biodiésel puro) de NOx es grandemente justificado con la reducción en todas las otras emisiones y con la mayor reducción del conocido ‘efecto invernadero’.

Los vehículos más antiguos (modelos anteriores a la mitad de los 90), debido a que el biodiésel puede corroer ciertos tipos de gomas, pueden requerir algunas modificaciones en las mangueras de combustible (generalmente baratas y fáciles de realizar). También, debido al poder de limpieza del biodiésel que puede aflojar ciertos depósitos provocados en el motor por el diésel, los filtros de combustible pueden ser bloqueados y necesitar ser reemplazados.

El biodiésel contiene también levemente menos capacidad de energía por volumen que el diésel de petróleo, así que la economía del combustible tiende a caer el 7% por cada 10% de mezcla con biodiésel.

Latinoamérica tiene potencial para producción de biocombustibles

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) considera que América Latina tiene un enorme potencial para la producción de biocombustibles, lo que constituye “una oportunidad única para la agricultura, para el sector rural”.

El encarecimiento del petróleo y del gas, su dependencia de los intereses y condiciones políticas y de seguridad, su naturaleza contaminante y su carácter de no renovable, obligan a pensar en su sustitución o en una fuente alternativa.

Los biocombustibles además son una respuesta a los riesgos y perjuicios de los combustibles derivados del petróleo, del carbón o del gas, cuyas emisiones son contaminantes y responsables del efecto invernadero y del cambio climático.

No menos trascendente que la introducción de cultivos como el maíz y la caña de azúcar, que pueden revitalizar regiones deprimidas y grupos humanos empobrecidos, es producir combustibles a partir de productos agrícolas.

Brasil ha dado notorios ejemplos en el avance en la producción de biocombustibles, en el marco legal, en las medidas crediticias y de promoción de los cultivos, su industrialización y su uso.

México, Chile Argentina, Ecuador, Costa Rica, también están entrando fuerte al tema con investigación aplicada y elaboración del marco legislativo sobre la producción de biocombustibles.

Biodiésel argentino, entre los mejores negocios del mundo 

(Diario Ámbito Financiero – 03/08/2006) Así lo consideró, al menos, la revista especializada estadounidense Business 2.0, que describió doce alternativas para emprendedores dispuestos a arriesgar.

En general, se trata de opciones que permiten invertir sumas relativamente chicas (entre 100.000 y 500.000 dólares), pero siempre apuntando a mercados emergentes.

La planta de biodiésel es descripta como el próximo paso, o la “nueva generación” respecto de lo que es la explotación de soja, uno de los negocios que más creció entre los hombres de campo.

El mercado mundial de biodiésel, aclara Business 2.0, mueve actualmente u$s 15.000 millones, pero se triplicaría para 2015, de la mano del mayor uso de los denominados “combustibles limpios”. Además, el Congreso votó hace pocos meses una ley que busca impulsar la producción de biodiésel, aunque la redacción final no terminó de convencer a quienes ya están en el negocio.

Fuente: www.biodisol.com.ar

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